EL REINO DE BUGANDA: TUMBAS DE KASUBI

3-1     En las afueras de Kampala, capital de Uganda, existe una emblemática colina llamada Kasubi y en ella se encuentran las tumbas de los últimos reyes relevantes de Buganda, incluidas en una impresionante choza de unas colosales dimensiones. La peculiar construcción, junto al arte genuino que la acompaña, han sorprendido desde su elaboración –a finales del siglo XIX- a los más variados visitantes del enclave.

3-2     Buganda ha sido el reino dominante de Uganda –del que deriva el topónimo del país-. Se trata de un grupo tribal muy cohesionado que ha ejercido el poder en la zona desde épocas antiguas. Los reyes fueron venerados y considerados durante siglos como personas sabias. De hecho, ante el avance británico -el reino de Buganda nunca fue invadido- y después de fuertes negociaciones, el rey admitió el servicio de protectorado que proponían las fuerzas coloniales. Cuando se entra en el recinto, se observa una solemnidad y especial respeto ante la tumba de los mandatarios, lo que implica la obligación ritual de descalzarse para la visita.

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     Alrededor de la cabaña principal, se sitúan las viviendas de las mujeres del rey –la práctica de la poliginia es habitual en este pueblo-. Resulta curioso que cada familia con el mismo padre comparte un espacio íntimo separado. Pero simultáneamente existe un ámbito común para que los hijos se relacionen directamente y vayan creando sus lazos de unión en tanto que hermanos. Actualmente, las viviendas están ocupadas por las descendientes de los monarcas que contraen la obligación durante su vida de cuidar el lugar.

 

7     Desde el principio de la visita, se advierte un culto respetuoso por la importante valía del reino de Buganda. A la entrada de las tumbas, se exhiben orgullosos cañones capturados a las fuerzas armadas europeas que intentaron la conquista.

 

9-1c     La estancia está saturada de objetos que se presumen del gusto de los espíritus de los reyes que la habitan. Entre ellos, se incluyen los valiosos tambores para fiestas reales, regalos de la reina británica, efectos personales de los reyes yacentes y otros elementos que evocan las creencias y costumbres del pueblo.

9-2     La continuidad de proyecto dinástico y la infinitud espiritual que la acompaña aparecen simbolizadas por doquier. Esta imagen es la del techo del impresionante recinto y, aunque oscura, recoge simbólicamente y de forma circuar el conjunto de creencias metafísicas que los ancestros de Buganda trataron de legar a su pueblo. Se representan, entre otras cosas, los clanes que componían el reino.

9-3     Los visitantes bugandeses son muy receptivos. Desean acompañar durante un tiempo a sus respetados espíritus. Se trata de estar a gusto en la estancia y disfrutar de esas presencias inmateriales y que ellas, a su vez, se sientan acompañadas. Así, se puede ser invitado a una partida de omweso –una de las variables ugandesas del ubico juego africano de la familia mancala- o simplemente a una amena charla en la que las protagonistas sean las tradiciones y las complejidades dinásticas del reino bugandés.

11     El arte africano acompaña continuamente nuestra visita. Colores vivos y alegres, el lugar no parece fúnebre sino, por el contrario, representa una exaltación a la vitalidad y la alegría, aunque en una clave siempre presente de circunspección.

imagen-564     Lugar en el que reposan los cuatro últimos reyes importantes de Buganda. Según los comentarios de los autóctonos presentes –a los que les encantaba proclamar su cosmovisión a un extranjero-, sus reyes nunca mueren sino que se pierden en la selva como un símbolo de generosidad para permitir que su sucesor continúe el proyecto de su pueblo con nuevas ideas. Lanzas y escudos simbolizan la frondosidad de la selva entre la que se esconden los monarcas de Buganda. Lamentablemente el complejo fue protagonista de una gran tragedia. Pocos días después de mi visita en marzo del 2010, este lugar fue devastado por un tremendo incendio que redujo a cenizas lo que hemos visto en las imágenes. Esta especie de panteón africano quedó destruido por completo. Casualmente, por una suerte de coincidencias inesperadas, me encontraba de nuevo en Kampala en ese momento. Aquella noche y en la calle, la población gritaba y se reunían corros improvisados de personas hablando de forma apasionada y sorprendida, con la característica espontaneidad africana. Me quise informar y me dijeron lo que estaba sucediendo en Kasubi. Me dispuse a asistir al acontecimiento que estaba desarrollándose en la colina e intenté utilizar el medio usual de transporte ugandés, un boda-boda, taxi-moto que por un precio módico se desplaza a cualquier parte de la ciudad. Los que conocieron mis intenciones, me lo desaconsejaron insistentemente y se afanaban en no dejarme marchar, arguyendo que cualquier cosa podía suceder ante un episodio así. Es cierto que en Uganda existe un gran pulso entre un poder político republicano –que no acepta la autoridad de los reyes de Buganda ni de otras partes de país en las que también existen monarquías locales reivindicativas- y las tribus tradicionales que exigen respeto y derechos a sus reyes, en los que confían plenamente. Al final, desistí de acudir al dantesco espectáculo y lo cierto es que las cosas debieron de ponerse complicadas ante la indignación de los partidarios monárquicos por el incidente. Estaban seguros de que se trataba de un ataque provocado. Se produjeron serios desórdenes públicos tras el incendio en los que llegó a haber incluso muertos a causa de los enfrentamientos con la policía. Los seguidores de los reyes culpaban al gobierno y a sus simpatizantes del suceso. El gobierno no daba versión oficial de lo acontecido pero mostraba cierta buena voluntad y sensibilidad con la tragedia al prometer alguna ayuda para la reconstrucción del reverenciado enclave. En cualquier caso, hay importantes elementos perdidos para siempre en el lugar más importante de culto del pueblo bugandés. Reconstruir esa memoria histórica aniquilada resultará prácticamente imposible.

 

ZANZÍBAR: LA ISLA DE LAS ESPECIAS

OLYMPUS DIGITAL CAMERA     Desde el mar, Zanzíbar aparece como una esbelta línea que rompe la monotonía del horizonte. Sin pretenderlo, se produce una especial expectación cuando, poco a poco, se empiezan a distinguir los edificios peculiares de su importante capital: Stone Town… la parte antigua, con una impresionante historia, de Ciudad Zanzíbar. En primer término, cuando nos dirigimos al puerto desde la continental localidad tanzana de Dar es-Salaam, aparece el antiguo palacio convertido en museo, el inconfundible edificio blanco de la derecha que se observa en la imagen.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA     Las diversiones espontáneas de África se manifiestan cada atardecer en el puerto de Stone Town al que acuden muchachos a saltar, nadar y divertirse en grupos improvisados. Aunque se suele denominar “Zanzíbar” a la isla principal, en realidad Zanzíbar es un archipiélago compuesto por tres islas importantes (Unguja, Pemba y Mafia) y numerosas pequeñas: . Unguja es la mayor y la más famosa pero la belleza del resto es mítica entre los navegantes desde la antigüedad.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA    El tradicional pasado cultural de Zanzíbar se refleja en una fuerte fe en el islamismo. Además de ser uno de los más importantes puertos insulares swahili, el enclave posee una larga y compleja historia: sultanato, portuguesa, protagonista de la guerra más corta de la historia contra los británicos, protectorado… la isla de las especias ha sido un importante referente del océano índico y cada rasgo del pasado ha dejado indeleble huella en arquitectura y costumbres.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA   Tras la jornada de trabajo, resulta impresionante el aporte pesquero del día, con las más variadas y frescas especies dispuestas a ser vendidas por los comerciantes del mercado. Así podemos observar la riqueza de las aguas próximas a las costas de Zanzíbar.

11     En los desplazamientos por la isla, deberemos introducirnos en un inevitable “dalla-dalla”. Un tipo de vehículo difícilmente definible y que responde a la imagen que podemos contemplar, una especie de camionzuelo en cuya estructura de carga se agolpan indiscriminadamente cuantas personas puedan caber. Las protestas son continuas por parte de los usuarios para que no se introduzcan nuevos pasajeros. Pero el lema intrínseco de África consiste en aprovechar el espacio al máximo, hasta niveles increíbles. Las impertinentes incomodidades acaban convirtiéndose en motivo de irrisión, colaborando los interesados en un buen ambiente con sus comentarios y delicadeza. El nombre del transporte, dalla, parece proceder del antiguo coste de la carrera, un dólar.

12     Una de las maravillas de Zanzíbar reside en la exclusiva colonia de colobos rojos (piliocolobus) –especie endémica de Unguja-. El nombre procede de un vocablo de origen griego que significa “mutilado”, puesto que son unos primates que carecen de pulgar oponible y fue algo que despertó especialmente la curiosidad de sus descubridores occidentales.

12h    Entre las maravillas naturales de Zanzíbar, se encuentran los espectaculares y laberínticos manglares. Se trata de una compleja biodiversidad afectada por las subidas de la marea, con una vegetación adaptada y resistente a la salinización que se produce en las aguas dulces del interior. En búsqueda de protección, las plantas se han enmarañado para resistir a las fuertes condiciones adversas de la isla, desde lluvias torrenciales, vientos, huracanes, incluso maremotos. El resultado es una selva impenetrable que resguarda sus secretos para la supervivencia desde hace milenios.

12l     En estos lugares, al igual que tantos otros en las entrañas de África, nos podemos encontrar una integración con una naturaleza tan ajena a nosotros, que resulta algo hipnótica, arrobándonos durante mucho tiempo, inducidos a perdidos pensamientos que recrean la historia que esconde nuestra especie.

13     Minúscula especie de rana encontrada entre los enmarañados manglares. Tanto la fauna como la flora no dejan de sorprendernos en un hábitat tan inusual, determinado por unas características extremadamente peculiares.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA     Al visitar cualquier cultura ajena, hay una serie de factores que sorprenden por inconcebibles en la nuestra. Eso sucede en las zonas más remotas de Zanzíbar, en las que resulta increíble que el cuidado y cultivo de algas sea un importante elemento de la producción local.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA     La marea determina el tiempo de trabajo y cuidado de las plantas acuáticas. Cuando sube el océano, no se percibe absolutamente nada de las elaboradas parcelas a las que simultáneamente abastece para la subsistencia de los nativos. Cada color determina una calidad, maduración, incluso una especie diferente que varía en propiedades y, por consiguiente, en precio.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA     Suelen ser las mujeres las implicadas en este tipo de labor. Regularmente, acuden a atender y reparar su parcela que ha podido ser afectada durante la pleamar por diferentes motivos. Es una imagen espectacular de la marea baja contemplar a cientos de chicas rebuscando y mejorando las condiciones de producción con un trenzado más resistente o reponiendo las algas desaparecidas.

15-3      Los manojos más adecuados son arrancados y puestos a secar. Según informaron los nativos, se preparan para la venta farmacéutica y cosmética en Europa y alimentaria en el sureste asiático. Junto a estos productos marinos que representan la segunda posición de ingresos absolutos de la economía de Zanzíbar, la isla suele exportar pimienta, canela, clavo y muchas otras especias que la hicieron célebre en el pasado por el mencionado topónimo: la isla de las especias.

100_1526      El Índico recrea cíclicamente un mar impenetrable cuya fuerza desafían de forma límite aquellas trabajadoras que quieren apurar su dedicación. Esta invasión regular de las aguas es la que determina la vida de las aldeas más distantes y remotas. La cotidianidad se organiza en función de la marea que dirige el tiempo de organización de las actividades que desarrollan sus habitantes.

z-1     En otras imágenes, con el sol poniente, la isla exhibe su impresionante belleza que ha conducido a que en ocasiones sea llamada la isla más bella del mundo. Tal vez haya sido una denominación exagerada, pues habrá atardeceres semejantes en tantos lugares paradisíacos que podemos encontrar en el planeta. Pero, aunque igualables, es cierto que resulta muy difícil pensar que sean superables sus sobrecogedoras puestas de sol.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA     Zanzíbar… la isla de las especias, la isla más bella del mundo, la isla de los manglares, la isla de los colobos rojos, la isla de los secretos mejor guardados… pero, ante todo, un bastión islámico que ofrece con gran hospitalidad su calor a aquellos viajeros que pretendan integrarse en su discurrir cotidiano.

MPUMALANGA (SUDÁFRICA): EL PAÍS DE LAS CASCADAS

 

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     En esta entrada, vamos a referirnos a una bonita ruta que recorre las montañas Drakensberg del norte –montañas del dragón en afrikáans- y que llama especialmente la atención por los numerosos y espectaculares saltos de agua. Nos encontramos en la provincia sudafricana de Mpumalanga. Las siguientes cascadas son muy famosas en la región y cada una de ellas está llena de leyendas e historias increíbles. Cualquier motivo es bueno para darle un hilo conductor a nuestro periplo y adentrarnos en esta impresionante cordillera. Nos proponemos visitar la primera cascada, denominada Lone Creek. Cerca, mientras caminamos por una tortuosa senda, hallamos el primer cartel de advertencia y, seguidamente, una vieja placa que nos ofrece una breve información sobre la catarata y la zona, en inglés y en afrikáans.

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     La primera impresión no es visual sino de un ruido que poco a poco se va haciendo ensordecedor. Cuando por fin se puede contemplar el salto, resulta sin duda sobrecogedor. Una incursión por sus alrededores nos deleita con las diferentes perspectiva de la cascada; desde abajo, desde arriba, incluso alguna otra posibilidad como la de un baño.

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     El salto de 68 m ofrece diferentes panorámicas que resultan de una belleza asombrosa. Esta imagen recoge la caída a media altura. La penetrante humedad y la tupida vegetación que nos rodea son otros atractivos difíciles de obviar.

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     A veces, resulta imposible asimilar la grandeza de los fenómenos de la naturaleza. Eso me sucedió a mí con este salto que me instaba a fundirme con su fuerza, produciéndome unas extrañas sensaciones de insignificancia y plenitud ante su poder.

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   Arrastrado por un extraño y pletórico arrebato, desafiando el poder de la cascada, me animé a aproximarme a la caída para sentir de un modo directo y casi hipnótico su vigor. Debo confesar que en África, la naturaleza me habla con frecuencia en unas claves que me hacen descifrar sensaciones que no podría hacer por mí mismo. Así es como sin pudor, cuando lo creo conveniente, también le hablo directamente a la naturaleza halagando su hermosura, contándole mis impresiones sobre su origen o simplemente exponiendo mis emociones ante nuestro encuentro. África me invita de forma recurrente a una espontaneidad de la que yo mismo me sorprendo.

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     Algunas cataratas son célebres por su belleza o sus formas pero en una etapa deslucida por la sequía no parecen tan impresionantes. Eso sucede con la cascada Horseshoe (herradura) que a pesar de su pequeña altura en comparación con las demás, ofrece un bonito espectáculo en un entorno inigualable.

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La catarata de Bridal Veil (velo de novia) es una de las más impresionantes también pero cuando el caudal alcanza unos niveles aceptables. En esta época, el río que con frecuencia se precipita de forma violenta y descontrolada, lleva tan poca carga que sólo forma una cortina tenue en su caída.

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     La presente cascada comenzó a asociarse a los mineros escoceses que buscaban oro por estas tierras a finales del siglo XIX y así empezó a ser denominada, junto al río, Mac Mac. Si observamos bien la imagen, comprobaremos que es una cascada doble, con un ramal que se desploma también 70 m hasta alcanzar el cauce inferior. Con poco caudal, la vena principal se precipita por el salto de la derecha. Tiene una caída bastante limpia que le confiere un aire extraño, semejante al de un poderoso pilar blanco capaz de desafiar el abismo.

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     El problema recurrente en la ruta de las cascadas consiste en ser capaces de captar en la misma instantánea tanto la salida como la recepción final del agua en la parte inferior. A veces resulta imposible, otras estamos obligados a malabarismos diversos o arriesgadas proezas para lograrlo. Eso sucede con las cataratas Lisboa, las más altas de la zona con 94 m. A pesar de esta inusual perspectiva, salí contento del trance porque logré sacar, una parte al menos, completa.

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     El agua de Mpumalanga se vuelve a precipitar por este impresionante salto de 80 m, denominado catarata Berlín. Los nombres europeos que se da a estos accidentes del terreno vuelven a tener su origen en aquellos antiguos pioneros que se adentraron en zonas inexploradas con el objetivo de conseguir oro. Muchos de ellos recordaban con frecuencia y nostalgia sus lugares de origen. Pretendiendo rendir un humilde tributo desde la lejanía, designaban a los enclaves con topónimos familiares y significativos.

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     No sólo las cascadas son el atractivo de la región. Pinacle, una famosa roca de cuarcita de 30 m, se alza altiva en la garganta de Driekop, densamente tupida de vegetación.

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     El río Ngwaritsana se despeña para comenzar un largo descenso hasta el valle, penetrando en el desfiladero de Driekop.

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     Soberbia imagen de infinitas montañas y valles. Esta panorámica es muy popular en Mpumalanga y tiene el significativo nombre de God´s Window, es decir, “Ventana de Dios”. Sorprende, en esta zona, las inmensas extensiones abiertas sin ningún rastro de civilización ni huella humana.

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     Bourke´s Luck es un enclave geológico que no sorprendente tanto por sus moderados saltos de agua sino por sus formaciones. Se sitúa en la confluencia del río Treur y el emblemático río Blyde. Es un lugar de referencia muy importante en la región que nos será recomendado con frecuencia.

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     En este caso, el reclamo más importante para acudir a Bourke´s Luck son las numerosas e imponentes marmitas que ha labrado el agua con parsimonia. Este cañón es de unas dimensiones pequeñas pero posee una característica belleza que determina su celebridad. El lugar fue denominado desde antiguo con una curiosa expresión “La suerte de Bourke” a partir de que el prospector Tom Bourke previera un importante filón de oro en la zona, aunque se suele añadir a la explicación que nunca halló nada. De ahí que el nombre sea más irónico que otra cosa.

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     Imagen final para la reflexión: el grandioso cañón Blyde. Inmenso, sorprendente, único, inabarcable, hermoso… A veces, podemos desear fundirnos con el horizonte en un arrebato en el que nos podemos identificar con uno de los paisajes más bellos que encontramos en la siempre admirable naturaleza salvaje de Mpumalanga.

CULTO EN OUIDAH (BENÍN): EL TEMPLO DE LAS PITONES

3     Ouidah es la capital del vudú en Benín. Estas creencias contienen una abigarrada tradición de culto a la destrucción –a veces incluso a la putrefacción, de la que hacen un espectáculo público-. Pero también incluyen reverencias a ciertos animales vivos por los efectos mágicos y positivos que pueden producir en el destino de las personas. Eso ocurre con las pitones en esta ciudad a las que se consideran reptiles sagrados, portadores de buena suerte a la comunidad como agradecimiento al buen trato recibido.

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     Una vez entramos en el recinto del templo, celosamente custodiado, hallamos los primeros vestigios de los mencionados ofidios. En primer término, el dibujo de una pitón macho.

5-2     Al lado de la anterior representación, podemos ver una segunda imagen, la hembra, que como suele ser común en las serpientes, tiene un tamaño bastante más robusto y de mayor longitud que el macho.

7     Altar para realizar rituales vudúes dentro del recinto. Aunque nos puede llamar la atención, en Benín, primer país del mundo en estas prácticas, es usual que nos encontremos restos de sacrificios en los lugares más inesperados. En este caso, y dada la sacralidad del emplazamiento, hallamos vestigios de inmolaciones en diferentes zonas.

9     Para comunicarse con las almas, existe un complejo ritual según la ocasión y el deseo que haya motivado la ceremonia. Los restos no pueden ser tocados hasta que lo determine un maestro de vudú para no enfadar a los espíritus. En el espacio que rodea el templo, cualquiera de estas celebraciones está dedicada a las pitones y se articulan según fechas o acontecimientos cruciales vinculados con estos ofidios.

11     El templo es de dimensiones modestas, procurando que las pitones se sientan cómodas y con un espacio vital adecuado a sus necesidades, más para relacionarse entre ellas que para impresionar al visitante.

12     Puerta de acceso al templo. Los símbolos con estas serpientes se repiten por doquier. Hay gente que rechaza a estos animales con cierta aversión pero también existen varias culturas que practican la ofidiolatría, considerando a estos reptiles como unos animales con una inteligencia y unas capacidades sobrenaturales.

13-1     En lugares tan especiales como este templo, es frecuente que en la visita sea obligatorio ir acompañado por un ayudante. En el caso de Modeste, fue un magnífico informador con una buena preparación y una gran pasión por las serpientes que con su amena e ilustrada explicación ayudaba a comprender y respetar.

13-2     Cuando se me instó a que rindiera culto a las pitones con una estrecha interrelación con ellas, no estaba completamente convencido de que esa fuerza tan potente, que demuestran con sus movimientos, fuera totalmente inofensiva. De ahí mi suspicacia, mal disimulada en mi rostro. La tendencia natural de la serpiente hacía que intentara enroscarse en mi cuello una y otra vez, aunque de forma pausada. Con la misma parsimonia, invertía mi fuerza con energía para frustrar su objetivo. Para un neófito en herpetología, como es mi caso, el tacto con la piel y el cuerpo de la pitón se me antojó como una fornida masa musculosa cuyo poder resultaba imprevisible. A veces me pareció un robusto bíceps continuado y de extrema longitud. El caso es que el ofidio se mostró dócil y manejable, si bien ya me había informado Modeste que estaba bien alimentado por las raciones que diariamente depositan con este fin en los comederos del templo.

dscn8211     El interior del santuario se compone de una sencilla nave circular y de dimensiones moderadas, carente de cualquier ornamento o mobiliario. Varios grupos dispares de serpientes entrelazadas entre sí son observables en el suelo. También hay unos pequeños peldaños descendentes, comederos y escasos excrementos esparcidos que evidencian una recogida regular de los mismos. Esta es la mejor imagen del recinto que pude obtener. No obstante, pensé que un vídeo podría recoger mejor el ambiente general de la estancia:

ISLA DE SAINTE-MARIE (MADAGASCAR): LA PATRIA DE LOS PIRATAS

3     Intentamos acceder a la isla de Sainte-Marie, férreamente defendida por fuertes y continuas corrientes que producen un gran y persistente oleaje en derredor que se franquea con dificultad. Este enclave, al este de Madagascar, pronto se convirtió en un lugar frecuentado por piratas que buscaban cobijo en las características de esta curiosa tierra como escudo natural contra las potencias que hostigaban. En la travesía, tuvimos serios problemas para poder cruzar el tramo oceánico que separa la ínsula de Madagascar. Días antes se había desatado un violento ciclón que cambio la orientación de los bancos de arena. Nuestra embarcación quedó varias veces encallada entre la marejada y el bajo fondo pero con la pericia del piloto, tras diversos intentos frustrados y varias horas de dedicación, logramos sortear los obstáculos.

3c (1)La isla de Sainte-Marie es una peculiar porción térrea que se encuentra próxima a Madagascar, en el Índico. En malgache, su nombre es “Nosy Boraha” pero es una expresión que actualmente está en desuso incluso para los nativos. Se dice que “Boraha” podría provenir de los primeros colonos árabes o judíos y que en realidad fuera una deformación de “isla de Ibrahim”. También se cuenta, en las típicas leyendas malgaches, que Bohara fue un pescador autóctono que se salvo de morir ahogado gracias a la ayuda de una de las numerosas ballenas que frecuentan la costa. El origen actual del nombre de Sainte-Marie parece proceder de la presencia portuguesa del siglo XVI, denominada así en honor a la virgen María. La historia de la isla está llena de aventuras increíbles, muchas románticas, algunas sin duda legendarias. Se cuenta que cuando llegó a una de sus playas Jean-Onésime Filet “La Bigorne”, un náufrago francés que huía de una truculenta historia amorosa, fue descubierto y cuidado por Betia, princesa del lugar y cuyo abuelo, a su vez, era un pirata inglés que recaló muchos años antes en Sainte-Marie. Enamorados, ambos contrajeron matrimonio. En 1750, una vez proclamada  reina, Betia cedió la isla a Francia por influencia de su amado. Este país envió a un emisario de la Compañía de Indias, un tal Gosse, para hacer efectivos los acuerdos y asumir la gestión de la isla. Sus desmanes e inmoralidad –que lo condujeron incluso a profanar la tumba del padre de la reina- acabaron sublevando a la población tres años después y lo masacraron junto con sus ayudantes. Betia se exilió y debieron pasar varias décadas para que Francia volviera a dominar por completo la isla, convirtiéndola en penal.

3c (2)     A pesar de la naturaleza desbocada que caracteriza a Sainte-Marie, la calma es imponente en algunas ocasiones, presentando una imagen de serenidad que suele romperse irregularmente con las recurrentes y violentas tormentas o periódicamente con la fuerza de la marea que genera unas peligrosas corrientes capaces de arrastrar mar adentro objetos de un tamaño impresionante. Los habitantes de Madagascar son muy hospitalarios aunque se pueden advertir diferencias esenciales con respecto a los africanos continentales. Cuando nos interesamos por la cultura malgache, lo primero que sorprende es que su procedencia no es africana sino de una remota isla indonesio-malaya. Esto queda atestiguado por los rasgos asiáticos de sus habitantes, sus costumbres y, sobre todo, por su lengua que no deriva de ninguna familia africana sino del grupo indo-melanesio, más concretamente de la isla de Borneo. Los primeros pobladores –que se suponen muy tardíos, alrededor del siglo III-IV d.C.- debieron recorrer más de cinco mil kilómetros de océano para colonizar esta tierra. La costa africana se encuentra a menos de quinientos kilómetros pero parece que las técnicas de navegación de las que disponían los africanos no les permitieron superar el canal de Mozambique, la franja de mar que los separa de Madagascar. Aunque en siglos posteriores, ya habitada Madagascar, se reconocen inmigraciones bantúes que se mezclaron con la población local. Sainte-Marie, a su vez, tiene su propia idiosincrasia con respecto a la gran isla de la que depende y sus habitantes se enorgullecen de ello. Un rasgo que me pareció divertido en mis conversaciones con los nativos fue que si se les pregunta respecto a sus antepasados, casi todos afirman orgullosos que descienden de piratas –reiteradamente se refieren a su piel como más clara que la de los malgaches normales o destacan aspectos europeos de sus rostros- y algunos, incluso, se atreven a hacer la genealogía de su familia con nombres y nacionalidad directa de sus antepasados bucaneros, junto a otras anécdotas curiosas.

3d     Sainte-Marie posee una intensa actividad, casi siempre dirigida a la explotación marina. En la imagen, podemos observar a algunos de sus habitantes pescando con un método llamativo. Entran alineados con una enorme red en sus manos y, poco a poco, van realizando coordinados un gran círculo que cierran con paciencia consiguiendo una suculenta recompensa de ejemplares que se reparten respetando unas normas preestablecidas. Según mi observación, Madagascar es de una riqueza pesquera impresionante, pues con sencillos –cuando no rudimentarios- medios de captura, casi en cualquier parte de la isla se puede obtener alimento sobrante para la manutención de la familia y para comerciar.

4     Conforme conocemos la isla, empezamos a comprender por qué los piratas se asentaron aquí durante siglos. Se ha llegado a hablar de una población bucanera en sus momentos de auge de más de una veintena de naves y más de mil piratas. Las tajantesmedidas adoptadas por las potencias más afectadas redujeron drásticamente la piratería en el Caribe, hecho que algunos autores relacionan directamente con el aumento de la actividad en el Índico, océano que resultaba en esos momentos más incontrolable. La roca Sagrada que recoge la imagen era el lugar de avistamiento que los bucaneros mantenían siempre con vigilancia tanto por si eran atacados como por si debían atacar. El prácticamente obligado tránsito hacia el mar Rojo y Asia por esta zona oceánica convertía a la isla en un lugar idóneo para las pretensiones de los asaltantes que constantemente podían recurrir al saqueo de los numerosos barcos que navegaban por el lugar.

5 (1)     En esta temporada, los ciclones son frecuentes. Resulta curioso observar los tejados de las viviendas prensados con lastre de diversa índole, preferentemente sacos de arena, para que la fuerza del huracán no destroce la techumbre. Durante mi estancia, hubo un conato de ciclón con unos aires tan potentes que me arrastraron literalmente por el suelo, volteándome, al seguir los consejos de los nativos para acudir a protegernos adecuadamente. Me encontraba en una retirada aldea meridional, lejos de la pequeña capital de Sainte-Marie, Ambodifototra. Nos refugiamos en la escuela porque era la única construcción de ladrillo y la que más posibilidad tenía de soportar la tempestad. Al final, el ciclón no fue tan fuerte como se temía y apenas hubo destrucción. Pregunté si era frecuente que hubiera accidentes con los huracanes. Los nativos me respondieron que los heridos son bastante comunes pero las muertes resultan raras, aunque depende de la violencia del viento. La causa más frecuente de los sucesos son la caída de árboles y ramas arrancadas por la tempestad que se precipitan sobre las víctimas.

6     Dentro de la isla, encontramos una ensenada interior con una estrecha boca de acceso, de unos pocos metros, que es fácilmente controlable. Esta es la célebre bahía de los Forbans, que tiene una pequeña isla en el centro en la que se refugiaron los piratas en las peores épocas de asedio por parte de los estados soberanos. Hubo largos periodos en los que la isla fue literalmente inabordable. Los proscritos crearon una cultura marginal que se abastecía del saqueo de los barcos mercantes que surcaban estos mares. En la imagen, sobre unas rocas desordenadas, se puede apreciar una línea oscura horizontal. Ese era el primitivo puerto pirata por el que jefes o grupos, según la época, accedían al lugar mejor defendido de la isla para precaverse de posibles ataques. Actualmente, en esta bahía y a poca profundidad, se encuentran numerosos restos de barcos originales de los bucaneros. En el año 2000, un submarinista halló en el fondo marino el Adventure –reconocido por un lingote de plata-, el barco del famoso capitán William Kidd, justo a la entrada de la bahía de los Forbans. Kidd fue uno de los piratas más sanguinarios que existieron en su época. Apresado y trasladado a Londres, fue ejecutado, aunque la leyenda añade que el cadáver se llevó a la isla posteriormente para ser enterrado. En general, las narraciones de los nativos entremezclan elementos fantásticos, que difícilmente pudieron ser realidad,  con hechos auténticos, pero es paradójico que de vez en cuando se hallen vestigios de que algunas leyendas son ciertas por increíble que pudieran parecer. El suculento tesoro que Kidd dijo tener escondido en algún remoto lugar, la fortuna personal del pirata, dícese que nunca se encontró –aunque hay testimonios que refutan esta creencia con declaraciones directas bastante documentadas de testigos-. Esas riquezas ocultas son otro de los temas recurrentes de los habitantes de la isla. Existen mapas con diferentes pecios localizados alrededor de la costa que son visitados con cierta frecuencia por los aficionados al submarinismo. Me propusieron inmersiones directas en varias aldeas como un divertimento más de las muchas actividades que podemos realizar en la isla. Me resultó curioso que describieran con tanto detallismo los barcos naufragados, incluyendo nombre, nacionalidad y fecha de hundimiento –alguna con varios siglos de antigüedad- junto a otros datos añadidos como curiosidades de las naves y de sus tripulaciones.

7     Para acceder a la isla de los Forbans, debí ser ayudado por un nativo que me transportó con una sencilla piragua. La pequeña apertura que conecta la bahía con el océano está atravesada, actualmente, por un bajo puente que puede provocar un accidente con facilidad. Me encontraba absorto con la navegación, contemplando la inmensidad y maravillosa diversidad selvática que se funde con el mar, cuando el chico de la piragua, de improviso, empezó a vociferar alarmado: “La tête, la tête!”. Al girarme, pues estaba de espaldas al obstáculo, hallé a escasos centímetros las vigas del puente a punto de golpearme. Aún recostado en la piragua por la maniobra de evitación, tuve reflejos suficientes para sacar esta instantánea que recoge cómo el piragüista también adoptaba la postura pertinente para no dañarse y continuar nuestra singladura por la mítica bahía de los Forbans.

9 (2)     El pequeño puerto pirata de antaño que daba acceso a la islita de los Forbans aún se conserva bastante bien a pesar del tiempo transcurrido, prueba evidente de la buena protección que presenta el enclave frente a las fuerzas naturales que asolan la isla.

11     La fauna de estos lugares es muy variada. Aparte de insólitas especies de peces y crustáceos, encontramos serpientes de diferentes tipos -que resultan relativamente fáciles de ver- tortugas, camaleones y, por supuesto, los omnipresentes lémures.

13     El lugar más célebre de la isla puede que sea el increíble cementerio de piratas. Inducidos por sus creencias religiosas, muchos de los piratas, casi todos europeos, pedían ser enterrados con rituales propios de su doctrina. A pesar de haberse convertido en proscritos, no renunciaron al protocolo trascendente de despedida de su vida terrenal. De ahí que durante siglos fueran siendo enterrados, en una pequeña colina, diferentes generaciones de piratas, restos que aportan unos privilegiados indicios de cómo era la forma de vida que desarrollaron en Sainte-Marie los bucaneros. Aunque la falta de testimonios directos hace difícil una reconstrucción fidedigna. Esto explica que haya diversas hipótesis tan discrepantes entre sí.

15     Improvisado puente que nos permite cruzar los brazos de mar que se adentran en la isla. El cementerio sólo es accesible a pie cuando la marea está baja. En caso contrario, es preceptiva la utilización de una piragua.

17     La necrópolis se caracteriza por un grupo de tumbas desordenadas que en ocasiones aparecen fracturadas y desplazadas por el tiempo transcurrido y los movimientos del terreno. Algunas son casi irreconocibles, ofreciendo sólo vestigios de unas piedras muy desgastadas que pudieron en un pasado remoto significar algo.

17c     El estado de conservación varía mucho tanto por la diferencia de antigüedad como por la calidad de los materiales o la exposición a los agentes erosivos. Hay tumbas que son célebres por los restos que albergan de personas que destacaron en su tiempo o por los epitafios especialmente elaborados de sus lápidas.

17f     En la visita tratamos de encontrar sepulturas peculiares que nos den indicios más concretos sobre la vida de sus moradores. Entre las tumbas, encontramos la de una piratesa, “Mme. Veuve Rive, muerta en 1862” que parece ser que dirigió su propio grupo durante un tiempo.

19     Es común, según la tradición, atribuir esta tumba al capitán William Kidd, uno de los más célebres piratas. De pasado controvertido, hay historiadores que reclaman para su memoria unas actuaciones menos crueles que las presupuestas usualmente según las leyendas. Kidd actuó bajo la patente de corso, incluso convirtiéndose en cazador de piratas. Finalmente, después de largas polémicas y negociaciones, sus contactos con gente importante fallaron y fue condenado a la horca. El primer intento de ejecutarlo fallo porque se rompió el aparato y hubo de ser colgado una segunda vez. Su cuerpo se expuso durante años en el Támesis, ahorcado y encadenado para que sirviera de advertencia a quienes sintieran tentación por esta forma de vida. Posteriormente, es cuando se supone su traslado a Sainte-Marie. Kidd representa –según los nativos- el pirata por antonomasia, tuerto, sin pierna, sin escrúpulos y hábil negociador con los responsables estatales. La leyenda cuenta que, debido a su maldad, se decidió enterrarlo de pie, de ahí la forma de su sepultura. Pero William Kidd fue ejecutado en Londres en 1701 y la fecha de la tumba atribuida a su persona es de 1834. Parece muy improbable que pueda pertenecer al capitán. Además, en esta fecha, la isla se encontraba bajo dominio francés y la piratería estaba bastante controlada en esta zona.

21 (2)     Tumba de un niño. En el cementerio pirata, existen al menos dos sepulturas que por su tamaño debieron pertenecer a pequeños de muy corta edad.

21 (3)     La imaginación popular atribuye estas tumbas a dos hermanos piratas muertos que desearon, como última voluntad, ser enterrados juntos.

23     Nos encontramos ante la sepultura con el epitafio más célebre del cementerio. En su inscripción podemos leer: “Joseph Pierre Le Chartier nacido en Ducey departamento de La Manche el 10 de abril 1778. Llegado en la embarcación La Normande el 1-11-1821. Muerto en Sainte-Marie 14-3-1834 por su amigo Hulin. Recen los paseantes por él”.

 

25     Símbolo característico de la tumba de Le Chartier, una calavera sonriente con tres llamas, que podría certificar el enterramiento de un pirata. Aunque la escasez de datos nos sumen en la incertidumbre con las sepulturas que encontramos, sin que los testimonios de los nativos sean tampoco fiables. La fecha es demasiado tardía para aceptar que pertenece a una comunidad bucanera asentada en la isla. ¿Un pirata –real o simbólico- orgulloso de su condición y deportado desde otros emplazamientos? No podemos hacer otra cosa que conjeturar. Pero resulta atractivo y evocador pensar que los bucaneros decidieron establecer su propio y particular cementerio durante siglos en este lugar.

GRAN ZIMBABWE: EL ESPLENDOR DEL REINO PERDIDO

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     En el sudeste de Zimbabwe, hay un increíble lugar a una treintena de kilómetros de la población de Masvingo. Se denomina “Gran Zimbabwe” y es de tal relevancia en la historia nacional que dio nombre al país cuando este consiguió la independencia y dejó de llamarse Rhodesia del Sur. Las ruinas se encuentran en un espectacular enclave entre montañas graníticas y se considera uno de los yacimientos arqueológicos más interesantes que podamos visitar en el continente, pues son los restos medievales más importantes del África subsahariana. Gran Zimbabwe fue la impresionante capital del Imperio Monomotapa que controló un hegemónico reino entre los siglos XI-XIV que se expandió hasta Mozambique, Sudáfrica y Botswana. En el siglo XV, su sorprendente y rápida decadencia se intensificó hasta tal punto, que el enclave debió ser abandonado en poco tiempo. Gran Zimbabwe se despobló con una rapidez asombrosa. Hay varias hipótesis para explicar el colapso de esta cultura. Entre alguna de las más aceptadas por los especialistas, se incluye la gravedad del impacto medioambiental que pudo sufrir la ciudad por la desmesurada población de seres humanos y animales. Esta sobreexplotación acabó agotando los recursos en un área tan extensa que hizo imposible la subsistencia. Se ha constatado actividad agropastoral en el Valle con cultivos de sojo y guisantes. Hubo también cría de cabras y ovejas, junto a alguna producción artesanal. Debido a la explotación del entorno, es muy probable que se generara un flujo migratorio disperso a lugares alejados. Otros estudios destacan problemas como sequías, enfermedades, deficiencias de nutrición, conflictos internos… Hay pruebas de que los filones del oro con los que se comerciaba se agotaron con cierta rapidez en la época final del reinado, por lo que tampoco se descarta un hundimiento económico. El caso es que las crónicas portuguesas del siglo XVI, cuando por primera vez los lusos pudieron contemplar la ciudad, nos hablan de un lugar prácticamente desierto y abandonado.

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     Aún en la actualidad, sorprende el esmero con el que se dedicaron aquellos remotos habitantes a construir unos buenos sistemas de acceso a la ciudadela superior. A pesar de los siglos transcurridos, los innumerables vestigios de lo que tuvo que ser una poderosa civilización aparecen por doquier. En las excavaciones, se han encontrado objetos sorprendentes tales como porcelana china, vasijas persas, baratijas indias, monedas arábigas, entre otros, lo que demuestra una intensa actividad económica vinculada con la costa. Pero se insiste en que la clave del desarrollo del Gran Zimbabwe fue el oro. En el emplazamiento, se pueden distinguir con facilidad tres complejos de construcciones bien diferenciados entre sí: la Colina (Ciudad Alta o Acrópolis), el Valle (Valle de las Ruinas) y la denominada “Gran Cerca” (Gran Recinto o Recinto Elíptico). La instantánea recoge la imagen desde el Valle, en la parte superior aparece la Colina, cuyas construcciones se hallan bastante disimuladas entre los promontorios desde esta perspectiva.

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     Como medida defensiva, el núcleo primitivo de la cuidad se erigió en la parte superior de la escarpada mole. Los empinados escalones, a veces escalinatas, tienen varias bifurcaciones, incluso trifurcaciones, que conducen a vestigios ruinosos de inexcavados muros que aún actualmente permanecen sepultados desde hace siglos sin que de momento hayamos podido acceder a sus secretos.

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     Continuando el camino adecuado, ascendemos durante un tiempo considerable hasta las elaboradas murallas de la Colina, la llamada Cerca Occidental, cuya entrada queda marcada por una piedra enhiesta en alto que simula a un perpetuo vigía y que es perceptible desde diferentes ángulos de posiciones extramuros. Aquí confluyen los dos caminos de ascenso que se conservan, el antiguo y el de la terraza.

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     La muralla principal de la Colina está cuidadosamente elaborada con una técnica especial de piedras talladas y menudas que le confieren una estética homogeneidad. La construcción está muy cuidada y conforme se analizan los patrones que se siguieron para su elaboración, se descubren sorpresas del modelo teórico con el que trabajaron los artífices de las edificaciones.

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     Imagen que nos sitúa intramuros frente a la piedra oblonga que marca la cercanía de la puerta de entrada. Aunque los restos presentan unas características propias e inconfundibles, sorprende la delicadeza y agudeza con las que los expertos de la época resolvieron algunos problemas arquitectónicos de un modo tan simple como eficaz.

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     Se puede considerar que el afán de escalar es un instinto básico en el ser humano. Pero a pesar de la tentación y las gratificaciones que produce, debemos ser respetuosos con lugares históricos. La conservación debe regirse por unas rígidas restricciones para legar a las futuras generaciones los yacimientos en el mejor estado posible como un derecho también del futuro. El fuerte impulso de trepar los muros, desde antiguo, ha conducido a las autoridades a tan peculiar advertencia que está curiosamente integrada con el entorno.

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     Los accesos a las diferentes estancias de las murallas suelen ser simples, estrechos y sinuosos. Pero la manera de edificar resulta inconfundible. Entre las muchas anécdotas del yacimiento, podemos destacar que los arqueólogos pioneros se obstinaron en negar una capacidad semejante de técnica arquitectónica a lo que ellos consideraban “primitivas tribus africanas” y se dedicaron a elaborar hipótesis más acordes con su concepto de la historia. Así, se atribuyó el complejo a fenicios, judíos y árabes, creyendo advertir similitudes de construcción en los edificios conocidos de esas culturas con Gran Zimbabwe.

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     Las edificaciones se acoplan a los enormes abismos y a las piedras que sirven de potentes pilares y muros, incluso techos, siendo integradas en lo que fueron unas importantes estancias. La Colina posee escaleras y pasadizos, algunos de los cuáles se tiene la certeza de que estaban cubiertos. Caminar por el silencio de los pequeños rincones, que descubrimos inesperadamente, crea un ambiente muy especial de compenetración con lo que alguna vez pudo ser la cotidianidad de estos habitantes. A diferencia de otros lugares célebres, el aislamiento de Gran Zimbabwe permite una visita prácticamente solitaria. Ningún turista o viajero durante la estancia. Sólo algún perdido, simpático y respetuoso nativo que se dedica a las labores propias de la zona o simplemente pasea por aquí.

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    Por este estrecho pasillo se puede descender hasta el Valle. Se supone que la Colina era el lugar de residencia de la realeza, con un buen sistema defensivo propio de las ciudadelas, lo que supone un núcleo de población con un status diferente y superior. Probablemente, este acceso tan controlado perseguía una férrea vigilancia de las personas que pretendían acceder al interior de la Cerca Occidental. El lugar estaba reservado a una elite aristocrática, del que se excluía a la población plebeya salvo para aquellos que desempeñaran funciones específicas de servidumbre.

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     En estos restos del Valle que observamos en la imagen, se encontraron seis postes verticales de esteatita coronados por aves que se han convertido en el símbolo de Zimbabwe, una de las cuales aparece en la bandera nacional. El nacionalismo buscó en Gran Zimbabwe una muestra de la dignidad y creatividad autóctona africana frente a las interpretaciones oficiales y coloniales de la época, que obstinadamente se negaban a reconocer que estos restos fueran producciones tribales. Las autoridades occidentales estaban empecinadas en fundamentar científicamente un origen europeo, asiático o norteafricano. Por eso, el nombre de Zimbabwe llena de orgullo a los nativos del país.

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     Puerta de acceso al interior de la Gran Cerca: La zona se encuentra fuertemente protegida con las murallas características de esta civilización. Parece ser realizada en época bastante tardía, siglo XIV, aunque el nuevo emplazamiento gozó de una intensa actividad. Las dimensiones de la Gran Cerca son impresionantes, con cientos de metros de perímetro. Esta construcción es la más grande dentro del ya de por sí amplio enclave arqueológico. Sólo dentro del espacio que resguarda las murallas se han distinguido más de trescientas construcciones diferentes. El tamaño del tallado de piedra suele ser similar y, entre otras peculiaridades, no se ha utilizado argamasa para unir los elementos que configuran la unidad. La solidez de la estructura se consigue por presión, logrando una llamativa uniformidad.

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     Se supone que el recinto debería de tener alguna función ritual. Al ser una cultura ágrafa, no contamos con testimonios directos, coetáneos y fidedignos que nos den algún indicio al respecto. De ahí que la especulación algo infundada sea característica en los estudios del lugar. El corredor paralelo, en el interior de la Gran Cerca, mide unos 70 metros y es la construcción más elaborada arquitectónicamente de Gran Zimbabwe. El muro exterior de 11 metros de alto va paulatinamente acortando su grosor con la altura para ofrecer una base más fuerte y estable.

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     La más enigmática edificación del complejo es la Torre Cónica –diez metros de altura- que se haya en el interior de la Gran Cerca en una posición clave, dando origen al corredor paralelo. Hay consenso entre los especialistas de que se trata de una torre ceremonial pero el disenso se produce cuando se tratan de establecer las funciones rituales de la construcción… observaciones estelares, culto a la fecundidad… No existe una respuesta clara. Por cierto, hay una torre al lado de dimensiones menores que pasa desapercibida ante la presencia de su famosa compañera.

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     Me gustaría despedir esta entrada con la imagen persistente de la torre que yo mismo me llevé de la visita. Se me hizo recurrente plantearme la función de tan singular atalaya e intenté elaborar hipótesis coherentes para resolver el misterio de esta cilíndrica estructura cuyo fin continúa siendo muy debatido entre los expertos. ¿Alguna conjetura al respecto?

 

EL LAGO MALAWI

P1040802       Desde la altura, el lago Malawi ofrece una serenidad que invita a la meditación. El abismal desfiladero nos hunde poco a poco en unas profundidades que, a pesar de su apariencia, se dejan destrepar con cierta magnanimidad. La intermitente vereda se alterna con moderados pasos de escalada que hacen el descenso bastante entretenido. Desde la costa de Malawi -en este caso el país- estamos siendo observados continuamente por los acantilados frontales y hermanos de Tanzania. En un remoto pasado, ambas partes estuvieron unidas. Finalmente, se desgarraron en esta tremenda fractura que constituye un fragmento esencial del usualmente denominado valle del Rift.

P1040828     Cuando el relieve lo permite, se abren mesetas ocasionales que sistemáticamente están labradas y habitadas por pequeñas aldeas, en las que la población se dedica a sus tareas habituales. Mientras descansamos, unas muchachas entre bromas y con saludos corteses nos adelantan con un haz de leña sobre sus cabezas para beneficiarse de su energía, la habitual con la que funciona una importante parte de África.

P1040889     El intransitado camino sirve a estos niños de improvisado juego. Desde Occidente, resulta llamativo la simplicidad de los instrumentos con que los pequeños africanos se divierten durante horas. Desde luego, el hábito lúdico en las aldeas africanas es totalmente diferente al que estamos acostumbrados en el primer mundo.

P1040913     El amable y hospitalario pescador, Dakar, que había ascendido hasta Livingstonia para vender su mercancía, muestra orgulloso dónde se encuentra su hogar, en las llanuras próximas a las aguas del lago que, con paciencia, intentamos alcanzar.

P1040931     El trepidante descenso junto a los largos días de marcha y humedad van haciendo mella en el viajero. Con los pies deshechos, me decido a ayudarme de un improvisado cayado para poder mantener el ritmo que impone Dakar y no hacerle perder demasiado tiempo. El caso es que, frente al lago, sonrío feliz. Por fin puedo estar seguro de que la gran travesía ha sido posible.

P1040936     La familia de Dakar nos recibe con júbilo. Cada uno de sus hijos lo besa y comparte con rapidez y cariño algunas importantes confidencias en su lengua vernácula. Todos nos sentimos satisfechos. El reencuentro con el padre es muy importante. Cada miembro muestra su regocijo de un modo particular y Dakar sabe ofrecer un gesto especial de alegría a su familia con una pose hasta cierto punto orgullosa por haber velado con su esfuerzo para el sustento del clan.

P1040962     La mujer de Dakar, con la ayuda de sus hijas mayores, se dedica con empeño a elaborar una suculenta comida a partir de los productos naturales de su entorno. Cada tarea de este día se vive de un modo particularmente importante. Es la peculiar y cálida manera de darle la bienvenida al padre en reconocimiento de los días invertidos, en los que intentó con ahínco conseguir lo necesario para el bienestar de la familia.

P1040991     A pesar de la gran dispersión de aldeas, en la orilla del lago hay una escuela que trata de recoger a todos los niños en edad escolar del entorno. Como suele ser habitual, la llegada de un extranjero supone un importante acontecimiento. Tanto maestros como niños se muestran muy interesados por aspectos concretos del viaje; desde el país de residencia, hasta aquellos parajes elevados que llevan contemplando enfrente durante años y cuyas alturas nunca han hollado. Las preguntas son muy curiosas y el respeto que muestran con su indagaciones produce, casi sin proponérselo, un ambiente ideal para la comunicación. Estas conversaciones, siguiendo el tópico de la concepción africana del tiempo, pueden durar varias horas, ¡incluso días! Nadie tiene prisa por terminar un diálogo que fluctúa de una confidencia a una opinión capaz de ilustrar su conocimiento con nuevas experiencias ajenas. Desde luego una actitud ante el saber y el ser humano muy diferente a la que podemos observar en nuestros jóvenes escolares.

P1050000     Por fin puedo refrescarme en las riberas del lago Malawi, ese pequeño mar. Como merecida recompensa al esfuerzo realizado, las jornadas de descanso y reflexión en Nkhata ofrecen unas imágenes inolvidables. Tanto colores como formas nos deleitan con una amplia gama de variantes que nos hacen empequeñecer, una vez más, ante las manifestaciones más intensas de la naturaleza.

P1050031     El lago es algo tremendamente vivo. Miles de personas de Mozambique, Tanzania y Malawi viven de su generosa fecundidad que aporta con relativa facilidad alimento a quienes deseen invertir un poco de su tiempo en conseguirlo. Como colofón a este encuentro con el también llamado lago Nyasa, uno de los más emblemáticos de África, insertamos una serie de imágenes que recogen la concurrencia cotidiana que se produce en sus aguas:

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